Un buen maquillaje precisa tiempo, y esto podemos comprobarlo en la televisión. A los invitados, sobre todos a los masculinos, los «apañan» con celeridad, porque sólo se necesitan un par de minutos para ocultarles las ojeras y propinarles cuatro brochazos que eviten los brillos en la frente que provocan los focos potentes de un plató.
En la España reciente, tras unos años de cierta tranquilidad, el llamado «caso Maricarmen» nos ha devuelto la chusma, y no ha sido algo casual, ya que miembros del «Sindicato de inquilinas», que tiene tres mil socios y está fuertemente subvencionado y protegido por el PSOE y en unión de lo más granado del hampa madrileño
El liderazgo de Pedro Sánchez ha llegado a su fin tras una etapa marcada por una política de resistencia personalista, sostenida más en la supervivencia política que en la reconstrucción de consensos y credibilidad.
Los que en nuestro tiempo estudiamos Filología Hispánica pudimos aprender lo que fue la literatura religiosa de hace unos siglos, y en concreto a nuestro clásico y místico San Juan de la Cruz, que dejó escrito que «las criaturas son como un rastro del paso de Dios, y por esta huella se rastreará su grandeza, su poder, su sabiduría y todos sus atributos».
Los embargos y sanciones económicas entre países son un tipo de guerra mucho más cruel y despiadada que la guerra convencional, aunque no sea declarada como tal.
Ya está bien de correcciones políticas impuestas por quienes no quieren a este país. España es apertura, sí, pero no podemos confundir eso con la falta de fronteras y la pérdida de nuestra memoria. La historia no se borra.
Queridos lectores, de repente y sin saber cómo, empezaron a deleitarme aquellas bellas palabras, y parecía que cada una de las letras se habían despertado. Sentí que Bécquer quería comunicarse y dejar que su corazón pudiera expresar lo que sentía. El teclado de mi vieja máquina de escribir eléctrica Olivetti fue recibiendo todo lo que al folio desvelaba, poco a poco.
Un Gobierno que confunde recaudar más con gobernar mejor, termina olvidando una verdad elemental : «sin un sector privado fuerte no hay riqueza que redistribuir».
En estos últimos meses en los que las joyas de un expresidente del Gobierno han cobrado especial notoriedad, cabe preguntarse por otro tipo de joyas, esas que pertenecen a todos los ciudadanos, las del Estado del bienestar.
La vida te recuerda que los asuntos terrenales no los manejas tú por mucho que queramos controlarlo todo. La vida te pone en tu sitio y la cuestión es cómo la navegas sin caerte de la tabla.
No sabemos muy bien cómo contarán los historiadores en el futuro el bipartidismo español, que ha marcado lo que algunos llaman el Régimen del 78, y otros simplemente democracia. Vayamos a su evolución y distingamos cuatro etapas
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